La victoria representa el triunfo número 103 de Toyota en el Campeonato Mundial de Rally (WRC) de la FIA, la mayor cifra alcanzada por cualquier fabricante en la historia del campeonato, además de igualar el récord de 30 finales logrando el 1-2.
En su participación número 200 en el WRC, Ogier consiguió su victoria número 66 y la segunda en dos semanas en suelo sudamericano, acompañado de su copiloto Vincent Landais. Al encabezar también la clasificación del Super Sunday y la Power Stage para asegurar la puntuación máxima, tomó el liderato del campeonato de pilotos restando tres rallies por disputarse en esta temporada. Por su parte, TGR-WRT amplió su ventaja en el campeonato de constructores a 125 puntos.
Ogier y Evans disputaron la victoria hasta el último día de un rally lleno de altibajos, marcado por las cambiantes condiciones en los bosques de la región del Biobío en Chile. La lluvia previa al inicio neutralizó el efecto de limpieza del camino en la primera mañana, lo que permitió a Evans —entonces líder del campeonato— aprovechar al máximo y colocarse en primer lugar. Sin embargo, cuando los caminos se secaron por la tarde, perdió terreno hasta caer al quinto puesto, mientras Ogier se acercaba a la punta. El sábado el rumbo volvió a cambiar dos veces: Evans brilló bajo la intensa lluvia matutina para recuperar el liderato, pero Ogier respondió por la tarde con un triplete de victorias en tramos que lo colocó al frente.
Solo 6.3 segundos separaban a ambos al inicio del último día, y se repartieron las dos primeras victorias de tramo. Ogier tomó ventaja con una rápida pasada en la penúltima etapa y remató con un esfuerzo decisivo en la Power Stage, clave para adueñarse del liderato en puntos. En lo que va de la temporada, Ogier y Landais suman cinco triunfos.


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