El chasis de CUPRA Raval tiene una particularidad que lo desmarca de los otros modelos
que comparten su plataforma: es 15 milímetros más bajo. Esta diferencia, aunque pueda
parecer insignificante, cambia las reglas del juego para este eléctrico urbano. «Un centro
de gravedad bajo hace que el auto se adhiera más al asfalto», explica Alba Rollano,
ingeniera de I+D de CUPRA. Este chasis deportivo más cercano al suelo, combinado con
una anchura de vías ampliada en 10 milímetros y un torque eléctrico instantáneo, genera
una conexión con la carretera que ofrece una auténtica sensación de kart. «El paso por
curva permite altas velocidades sin comprometer el control ni la seguridad, pegado
al asfalto como un imán, con reacciones inmediatas y una tracción y un
comportamiento excepcionales, muy superiores a lo habitual en su segmento»,
indica Rollano.
SUSPENSIÓN DEPORTIVA Y CONFIGURABLE
«Para nosotros sentir la carretera es vital, por lo que la suspensión de CUPRA
Raval es deportiva», comenta Rollano. La versión VZ de este eléctrico urbano, la más
potente y deportiva, va un paso más allá, equipada con suspensión DCC Sport (control
dinámico de chasis), con amortiguadores adaptativos para ajustar su rigidez según las
necesidades del conductor y del camino. «En el modo CUPRA, los amortiguadores se
vuelven más rígidos para aumentar la agilidad y reducir el balanceo en la
carrocería, mientras que en el modo individual se puede personalizar esta dureza
con hasta 15 niveles de ajuste», añade la ingeniera. Esto permite incrementar el confort
por ciudad y explotar al máximo la deportividad fuera de ella, con una rigidez hasta un 5%
mayor, que le aporta aún más dinamismo.


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